16 junio, 2011

Marc Rodríguez: "Las redes sociales pueden hacernos perder unas elecciones"


Política 2.0. Las redes sociales han abierto una nueva puerta al mundo y los partidos políticos han encontrado una nueva manera del llegar a los ciudadanos. No se puede olvidar la campaña "tradicional", pero ¿cómo utilizan las redes sociales los gabinetes de comunicación? ¿Qué papel juegan en la comunicación política? 

Marc Rodríguez tiene 24 años y es Licenciado en Periodismo en 2008 y Máster en Gestión de la Comunicación Política y Electoral en 2010 por la Universidad Autónoma de Barcelona con premio extraordinario de titulación y matrícula de honor, respectivamente. Empezó su andadura profesional en medios como Ràdio Estudi Esplugues, El Prat Ràdio y Llobregat Televisió. Hizo las prácticas oficiales de la licenciatura en El Periódico de Catalunya para, posteriormente, incorporarse como redactor de Política en El Periòdic d’Andorra entre 2008 y febrero de 2011. Entonces pasó a ser jefe de prensa de Demòcrates per Andorra en la campaña electoral de las generales andorranas del 3 de abril y consultor político junior integrante del equipo de ST!Polítics. Actualmente, gracias a su buen hacer durante las  elecciones, forma parte del gabinete de comunicación del Gobierno de Andorra. 

-¿Por qué comunicación política?
Si la pregunta está formulada para saber por qué me decidí por este ámbito, debo reconocer que a lo largo de los años en los que he podido ir creciendo a nivel profesional en el ámbito periodístico, y posteriormente centrando mis funciones en secciones de política, he ido desarrollando poco a poco un interés creciente por situarme en el otro lado de estos flujos de comunicación. Es decir, tras un tiempo viendo el gran camino que tienen los partidos políticos a la hora de comunicarse positivamente con los medios de comunicación y, por extensión, con la sociedad, especialmente en el contexto donde ejercía profesionalmente –el Principado de Andorra– me interesé por formarme a nivel académico. Y a partir de aquí trabajar como consultor político. ¿Por qué comunicación política? Al fin y al cabo la política se ha de valer de herramientas eficaces para poder trasladar a la ciudadanía aquellas decisiones que le afectan y para ello es necesaria una comunicación cada vez más eficaz.

-¿Cómo llega tu oportunidad en ST!Polítics?
Con motivo de la convocatoria de elecciones anticipadas en el Principado de Andorra y tras haber realizado un extenso estudio de la comunicación política de los tres grupos con representación parlamentaria en Andorra entre 2009 y 2011 en el cual se analizaba la eficacia cuantitativa y cualitativa de los flujos de información entre políticos y periodistas en el país, la consultoría consideró oportuna mi integración al equipo de campaña como responsable de prensa. La experiencia resultó muy satisfactoria y enriquecedora tanto a nivel profesional como personal, pues me dio la oportunidad de trabajar por primera vez en una campaña electoral y poder desarrollar todos aquellos aspectos teóricos que había adquirido durante el Máster.

-¿Cuál es el trabajo de un consultor político?
Considero que las principales funciones se basan en la definición y puesta en escena de la estrategia para presentar con eficacia una opción política. Esto pasa por la potenciación de los atributos positivos y modulación de los puntos débiles de un cargo político electo o un candidato, ya sea “challenger” o “incumbent”, así como la contribución en la definición de una imagen gráfica capaz de dar fuerza a la formación y el líder asesorado -junto con un equipo de diseño que sistematice y plasme esta vertiente-, además de coordinar y supervisar las relaciones con los medios de comunicación de acuerdo a las líneas maestras definidas. Y, sobre todo, la definición del mensaje. Finalmente, entre muchas otras funciones, el asesor político a menudo hace de psicólogo, pues su función de “coaching” a los políticos con los que se trabaja, que es otra de las tareas, viene en muchos casos acompañada de la necesidad de animarlos en aquellos momentos en que se da todo por perdido y de hacerlos tocar de pies al suelo cuando la moral está por las nubes. En definitiva, gestionar también las emociones de los políticos asesorados.

-¿Y tu trabajo en ST!Polítics?
En este caso, mi función durante las elecciones generales de Andorra 2011 se dividió en dos vertientes. Por una parte, la contribución en la estrategia 2.0 centrada en las redes sociales de Facebook, Twitter, además de Flickr, unos espacios donde se ha buscado la máxima interacción con la ciudadanía. Por otra parte, fui el responsable de prensa durante la campaña, bajo la supervisión a nivel de estrategia de comunicación política de los socios fundadores de ST!Polítics, Àlex Terés i Jordi Segarra.

-¿Qué importancia le das a las redes sociales en el mundo actual?
Actualmente, las redes sociales tienen un papel importantísimo, aunque, a mi entender, no hay que supravalorarlas. Hay que tener en cuenta que la penetración de Facebook, a pesar de ser muy elevada entre los usuarios de internet, supone un porcentaje del total de la población que nos obliga a no descuidar los canales tradicionales. Este porcentaje se reduce incluso más si observamos los usuarios de Twitter, una red creciente pero cuyo nombre de usuarios todavía es muy bajo. Eso sí, los usuarios de estas redes acostumbran a ser en muchos casos líderes de opinión, con lo cual se trata de destinatarios de un valor añadido. En todo caso, y respondiendo a la pregunta en el ámbito Español, las redes sociales pueden hacernos perder una campaña si cometemos errores graves, pero hasta que no haya una penetración más importante que supere a la analfabetización digital actual de buena parte de la población, hay que seguir destinando la mayoría de recursos humanos y materiales a la campaña tradicional. Y en este sentido, el puerta a puerta está en auge y lo continuará estando durante los próximos años.

-¿Cómo se trabaja con las redes sociales para llegar al máximo de gente posible? ¿Basta con publicar actos y declaraciones a modo de información?
A la hora de buscar que estas redes lleguen al máximo de gente posible, es necesario que se trate de redes 100% activas en las que no quede ningún comentario sin respuesta. Tener una red para posteriormente no interactuar con los ciudadanos que transmitan sus inquietudes no sólo reduce los efectos positivos, sino que perjudica gravemente nuestra opción política en los casos en los que estas personas se pueden sentir ignoradas. Por ello, y teniendo en cuenta que el nivel de concreción de las respuestas no siempre puede ser del agrado del electorado con el que interactuemos, siempre hay que dar la cara, aunque en algún caso -entiendo que el mínimo posible- haya que responder con alguna generalidad. Además de esta interacción, considero que es muy importante ser proactivos en la búsqueda de seguidores y en la actualización de los contenidos, evitando en todo caso caer en una actualización masiva. Hay que combinar cantidad y calidad, pensando muy bien qué mensajes queremos transmitir y no saturando a nuestros seguidores, ofreciendo contenidos que resulten de su interés y que no únicamente respondan a criterios de difusión de nuestro programa político. Hay que buscar la personalización, que cada vez será más importante.

08 mayo, 2011

(Entrevista realitzada per Ingrid Draper en el marc del Màster de Comunicació política i d'institucions públiques de la Universitat Oberta de Catalunya )

 ENTREVISTA A MARC RODRÍGUEZ


Marc Rodríguez és llicenciat en Periodisme i màster en Gestió de la Comunicació Política i Electoral per la Universitat Autònoma de Barcelona, va finalitzar aquests estudis amb el premi extraordinari de titulació i matrícula d’honor.
L’any 2010 va elaborar el projecte de la comunicació política dels tres partits amb representació parlamentària a Andorra, en el qual va analitzar el grau d’eficàcia dels fluxos d’informació d’índole política cap als mitjans de comunicació del Principat i dels diferents nivells de presència qualitativa i quantitativa, dissenyant finalment uns eixos de millora per a les diferents formacions tant els canals convencionals com a nivell d’Internet i xarxes socials.

En l’àmbit periodístic, ha treballat com a redactor de mitjans radiofònics i audiovisuals en diversos mitjans de comunicació locals (Ràdio Esplugues, El Prat Ràdio, ETV Llobregat) Posteriorment es va incorporar al Periòdic d’Andorra on va desenvolupar les seves funcions a la secció de política nacional durant dos anys.
A nivell acadèmic va rebre el premi “Francesc Noi” d’humanitats por la Universitat Pompeu Fabra en la seva edició 2004, el premi “Baldiri Reixac” de la Fundació Lluís Carulla entre d’altres.

ENTREVISTA


1. Quines són les principals funcions d’un assessor polític?
Abans de res, li he de dir que en algunes ocasions podríem preguntar-nos quines no són les funcions d’un assessor polític... Contestant la seva pregunta, considero que les principals funcions de l’assessor polític es basen en la definició i posada en escena de l’estratègia per presentar amb eficàcia una opció política. Això passa per la potenciació dels atributs positius i modulació dels punts febles d’un càrrec polític electe o bé un candidat, ja sigui challenger o incumbent, així com la definició d’una imatge gràfica capaç de donar força a la formació i el líder assessorat -juntament amb un equip de disseny que sistematitzi i plasmi aquest vessant-, a més de coordinar i supervisar les relacions amb els mitjans de comunicació d’acord a les línies mestres definides i, sobretot, la definició del missatge. És en aquest punt on més esforços s’han d’esmerçar en tota campanya electoral. Un bon líder, sense un bon missatge, pot caure estrepitosament. L’assessor polític ha de definir una sintètica message box en què s’han de situar els punts forts i febles de la nostra candidatura o opció política, així com els punts forts i febles dels rivals, cercant que les potencialitats pròpies siguin al mateix temps elements que neutralitzin les crítiques que de ben segur ens vindran per part de l’adversari polític. I finalment, entre moltes altres funcions, l’assessor polític sovint fa de psicòleg, doncs la seva funció de coaching als polítics amb els quals es treballa, que és una altra de les tasques de l’assessor, ve en molts casos acompanyada de la necessitat d’animar-los en aquells moments en què es dona tot per perdut i de fer-los tocar de peus a terra quan la moral està pels núvols. En definitiva, gestionar també les emocions dels polítics assessorats.

2. Creu que els assessors polítics fan política?
Habitualment, no. Trobo que l’assessoria política professional té més a veure amb potenciar i vendre a la ciutadania el missatge dels que veritablement fan política, ja siguin candidats o càrrecs electes, que amb el fet de fer política pròpiament dita. Tot i això, hi ha ocasions en què pot ser difícil trobar aquesta línia de separació. De fet, en les campanyes on són els mateixos membres del partit els que s’encarreguen de l’estratègia i assessoren políticament els seus propis candidats, la política es pot barrejar amb l’assessoria, doncs aquestes dues funcions es combinen. En molts d’aquests casos, la implicació personal acaba perjudicant la necessària visió objectiva que tota campanya necessita. En definitiva, considero que l’assessoria política té més a veure amb la manera de fer arribar aquesta activitat i, especialment, els missatges potencials, al públic objectiu, que no pas amb l’exercici de l’activitat política en el seu sentit tradicional.

3. Freqüentment s’associa la imatge dels spin doctors amb la manipulació dels mitjans de comunicació en determinades ocasions pel bé dels seus candidats. Creu que forma part de la seva feina o simplement respon a un simple tòpic?
La manipulació dels mitjans de comunicació no és l’objectiu de la consultoria política, doncs a banda de ser una tasca difícil en un entramat de mitjans amb diferents línies editorials i fortament polititzats, s’allunya de les pràctiques més ètiques. Independentment de les funcions professionals de lobby, plenament reconegudes en contextos com el nord-americà i amb molt terreny per recórrer a Espanya, la consultoria política en sí mateixa té més a veure amb la potenciació del candidat i la seva òptima projecció als diferents mitjans de comunicació que amb la manipulació directa dels mateixos. Ara bé, aconseguir el millor tracte per part de mitjans afins en la seva línia editorial i neutralitzar aquells atributs o conductes susceptibles de ser enfocades negativament als mitjans no afins passa per una estratègia que parteixi d’una bona anàlisi qualitativa i quantitativa i que, al mateix temps, sigui un bon punt de partida per elaborar un missatge i potenciar la imatge del candidat. I aquesta estratègia buscarà sempre aquelles accions destinades a crear un clima positiu amb els mitjans que interactuïn en la campanya electoral a la qual concursa el nostre candidat. Sens dubte, tenir contents els periodistes i mitjans que envolten una campanya electoral és molt important per crear un clima favorable i, conseqüentment, un tracte positiu a la premsa, la ràdio, la televisió i Internet.

4. En el cas d’Espanya, els assessors sovint formen part del mateix partit. Hauria d’existir una especialització del professió i mantenir al marge la pròpia ideologia?
Quan responia a la pregunta de si els assessors polítics feien política i li deia que en ocasions la línia de separació és de molt difícil definició, em referia a aquests casos, entre d’altres. És cert que a Espanya hi ha molts assessors que formen part del mateix partit i també és una evidència que a mesura que l’espectre ideològic es mou cap a l’esquerra, les formacions acostumen a delegar en persones del seu entorn polític les funcions de consultoria política. Diguem-ne que hi ha una major confiança en la capacitat d’autogestió en general. Al meu entendre, i amb la consciència prèvia que sempre s’ha d’estar envoltat de gent del partit amb la qual es puguin absorbir tots aquells eixos polítics i sinèrgies necessàries per a treballar conjuntament dia i nit, considero que sempre és positiu mantenir una certa distància respecte l’activitat política. De fet, és d’aquesta manera quan es pot analitzar amb una objectivitat superior si el nostre missatge està arribant amb eficàcia a la gent. És evident que tot assessor té la seva ideologia, però en aquest cas penso que es pot treballar amb polítics de diferents espectres si el seu missatge és legítim i respectable. La importància recau en el fet d’ajudar als polítics a arribar als seus targets i aconseguir els objectius fixats, que no sempre passen per guanyar les eleccions, ja que l’èxit de la campanya es mesurarà en funció del punt de partida, les perspectives de la mateixa i els resultats finals.

5. Actualment existeix una hiper-exposició dels líders polítics cap a l’opinió pública impulsada mitjançant plataformes i xarxes socials com Twitter o Facebook. Creu que aquest star system de candidats o publicitat mediàtica és adequada? O pel contrari, fa que la gent voti en base a la figura política i no a la ideologia que aquesta representa?
Davant aquesta eclosió del 2.0 de la que em parla, cal, abans de res, diferenciar dos tipus de polítics o de possibilitats: els que aposten per la xarxa per convicció i els que ho fan per obligació. En aquest cas, puc dir-li que, en el cas dels segons, pot ser millor endarrerir l’entrada al món 2.0 que no pas fer-ho d’una manera que els ciutadans percebin una falsa activitat, un fet que es produeix en moltes ocasions. Si tornem al cas dels primers, i si es fa un us actiu, directe i personal, no crec que estiguem parlant d’hiper-exposició. Sense anar més lluny, l’alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez Salas, s’ha fet famós per aquesta decidida aposta per la interacció amb el ciutadà a través d’Internet. I pocs s’atreveixen a dir que no ho està fent d’una manera òptima per als seus legítims interessos polítics. Ara bé, com li deia, si s’entra a la xarxa convençut, sempre i quan es faci un correcte ús, Internet és una eina més, i cada cop més important, per als nostres interessos, sense oblidar que els canals tradicionals no s’han de deixar mai de banda en una societat on l’analfabetització digital encara és molt àmplia. Pel que fa a la segona pregunta, ja fa molt de temps que la gent vota en base a la figura política, en la persona i els seus atributs característics, en un món on les fronteres a nivell ideològic són cada cop més difuses entre els diferents partits i la votació té molt a veure amb el carisma, confiança i responsabilitat que el polític sigui capaç de transmetre. Internet és, doncs, un valor afegit, però, reitero, a dia d’avui considero que no podem descuidar els canals tradicionals.

6. Analitzant la situació davant les properes eleccions, veiem que segons la valoració dels líders polítics en una enquesta realitzada pel CIS, cap dels dos principals líders del panorama polític del nostre país convens a la població. Què creu que falla en les figures de Zapatero i Rajoy?
A nivell molt bàsic, en el cas de Zapatero, la manca de confiança de l’electorat en la seva figura té molt a veure amb el desgast per la crisi econòmica i en la dificultat que aquest ha tingut per projectar una imatge de solvència i capacitat de lideratge en un moment dificultós, un dels principals atributs que tot polític necessita potenciar. La seva indefinició sobre el debat successori és, al meu entendre, un altre element que no ajuda a donar seguretat al seu electorat, ja que en un moment com l’actual això crea una incertesa en la població que també s’estén sobre les accions que el polític socialista pugui a dur a terme. A més, les seves compareixences públiques mostren a una figura cada cop menys enèrgica, menys entusiasta i, en definitiva, amb menys capacitat de crear confiança, el pilar fonamental per a guanyar tota elecció. En el cas de Rajoy, el dèficit de carisma és el punt més feble, així com el seu to i timbre que, tot i ser fàcilment identificatiu per la ciutadania -un fet molt important per a tot polític- dificulta la projecció d’una solvència i seguretat necessàries per a un líder de l’oposició. D’altra banda, i a nivell personal, considero que la barba no és recomanable en general per a la imatge de qualsevol polític o gestor de la cosa pública, ja que sovint crea una mena de barrera que impedeix connectar millor a nivell emocional.

Marc Rodríguez
Consultor polític a ST! Politics

09 abril, 2011

3 d'abril: les eleccions de la il·lusió

Fa prop de dos anys, el 26 d'abril del 2009, vaig afrontar la jornada electoral a Andorra des de la redacció de EL PERIÒDIC a la secció de Política. Havien estat unes setmanes de gran activitat, de pàgines i pàgines explicant una campanya en què pocs dubtaven de la victòria del Partit Socialdemòcrata després de molts anys a l'oposició, mentre que la Coalició Reformista va evitar una caiguda que s'augurava més profunda i l'eclosió d'Andorra pel Canvi va ser l'autèntica revolució a nivell electoral. El passat diumenge, dia 3 d'abril del 2011, jornada d'eleccions generals anticipades, la sensació va ser ben diferent, no només pel fet de viure uns comicis en què el pèndol de la democràcia va decantar-se per DA, sinó pel d'haver d'afrontar la cita amb les urnes des de l'altre vessant de la barrera que separa la tasca de periodista i consultor polític, un àmbit apassionant però al temps ple de reptes no sempre de fàcil resolució.

DURANT la intensa precampanya i la no menys proactiva campanya electoral, he tingut l'oportunitat de viure i formar part de l'equip del Toni, de l'equip que ha estudiat i traslladat el missatge als mitjans de comunicació i la ciutadania amb la major eficàcia que ens ha estat possible. Tant des de l'agència de publicitat [fité + associats] com amb el disseny de Pere Moles, així com la vessant d'estratègia i comunicació duta a terme per ST!Politics, també s'ha format un gran equip que ha estat capaç de sumar amb un mateix objectiu, arribar a la ciutadania amb la major eficàcia possible. En el cas de Demòcrates per Andorra, després d'haver creat el consens necessari per aglutinar tot un plegat de formacions que han sumat esforços davant una situació extraordinària, Toni Martí ha sabut mantenir durant tots aquests dies un tarannà que mereix el màxim respecte. Ha tret forces d'allà on semblava que era impossible per no baixar el ritme de trobades amb els diferents agents econòmics i socials ni tampoc per deixar de recórrer els carrers d'Andorra amb les seves propostes de reactivació. No ha estat fàcil. No era fàcil. Però a mesura que avançava la campanya, cada cop es veia més clar que es podia fer possible allò que en un començament semblava impossible, com així ha estat finalment.

ALLÀ on els demòcrates feien una proposta, els socialdemòcrates jugaven a la crítica. Mentre des de DA s'injectava il·lusió a una ciutadania, àvida d'un lideratge capaç de consensuar mesures per a reactivar l'economia, des del PS es practicava l'intoxicació i s'apel·lava al vot de la por amb col·lectius com el dels funcionaris, assegurant que hi hauria retallades i, fins i tot, privatitzacions. Allà on Martí es desplaçava per copsar les preocupacions ciutadanes a nuclis com el del Pas de la Casa, ben lluny dels sofàs de vellut de l'edifici administratiu del Govern, els de Bartumeu titllaven la mesura d'electoralista per acabar obrint pocs dies després una oficina d'ocupació en aquest mateix escenari. A la proposta constructiva i en positiu, li seguia amb un sorprenent automatisme la reacció en negatiu i amb la crítica com a principal via d'expressió. L'onada taronja ha anat creixent dia rere dia, mentre –fixeu-vos en la manera com s'ha volgut replicar el missatge– des de les files socialdemòcrates criticaven aquest terme per la seva comparació amb el tràgic terratrèmol i posterior tsunami del Japó, un fet que no mereix massa comentaris. Des de DA, però, es continuava en positiu, i el temps ha donat la raó a aquesta nova manera de fer política i també de comunicar-la.

Durant aquestes setmanes, també he pogut constatar l'existència d'un gran equip. Persones com Jordi Cinca i Ladislau Baró; com Celine Mandicó i Martí Salvans; com Carles Ensenyat i Xavier Montané; com Meritxell Mateu i Olga Adellach; com Daniel Armengol i Sofia Garrallà; com Sílvia Riva i Meritxell Verdú o com Miquel Aleix i Vicenç Mateu, entre molts altres candidats nacionals i territorials. Han estat el motor fonamental. La diversitat d'orígens polítics no ha estat motiu de divergència, al mateix temps que tant l'elaboració del programa com el treball realitzat en campanya electoral han nascut del consens més profund. Diferents sensibilitats, sí, com també les té i les tindrà Andorra, però al mateix temps i capacitat per trobar punts d'unió. Això és el que demanava i demana la ciutadania.

Puc assegurar-vos que durant tots aquests dies s'han debatut moltes propostes, doncs els Demòcrates per Andorra han sabut, com també es deia a l'espot electoral, posar-se d'acord. «No és hora de barallar-se», assenyalava també l'audiovisual. I aquesta ha estat la filosofia: una campanya austera, directament dedicada a la projecció d'un programa que, sense ser «una revista de moda», com també es va criticar des del PS, ha acabat donant a Toni Martí l'impuls per «estar de moda» a ulls de la ciutadania andorrana. Una campanya en què s'ha cercat la transparència, el diàleg permanent i la interacció directa i positiva tant amb la ciutadania en general com amb el col·lectiu de periodistes, molts d'ells amics i amigues, que han seguit els centristes aquests dies per totes i cadascuna de les parròquies d'Andorra i als quals agraeixo des d'aquí la seva gran tasca.

AQUEST TARANNÀ dialogant, d'un lideratge en el seu sentit més ampli, aquell que neix del convenciment de tota la base, va guanyar-se diumenge amb una majoria sense precedents la confiança ciutadana. Ara constatem un fet molt clar, i és que tindrem un cap de Govern capaç d'afrontar un dels capítols crucials de la història d'Andorra: la superació d'una crisi econòmica de gran profunditat amb l'esforç i el treball d'un gran equip al seu voltant. És des d'un bon equip d'on neixen els millors projectes. I Andorra ha apostat per la persona que a dia d'avui té la capacitat de generar els dos millors factors per a qualsevol tipus de reactivació: la confiança i la il·lusió. I és precisament aquesta il·lusió la que ha estat la clau per decantar els comicis cap a una majoria demòcrata. Ara, és hora de treballar pel futur d'Andorra.


MARC RODRÍGUEZ // 
Consultor polític junior a ST! Politics

(Tribuna d'opinió publicada a El Periòdic d'Andorra el 7 d'abril del 2011)


http://www.elperiodicdandorra.ad/opinio/la-tribuna/10080-3-dabril-les-eleccions-de-la-illusio.html

La comunicació política a Andorra com a politja transmissora dels canvis en l’Administració


Ponència en el marc de les jornades 2010 de la Societat Andorrana de Ciències sobre l'Administració

Les jornades de la SAC ens porten enguany a parlar de l’Administració pública andorrana. No cal dir que aquest àmbit és abastament ampli i que, evidentment, es pot enfocar des de múltiples perspectives. Per aquest motiu hi participen diferents actors implicats. Els polítics, que són aquells qui, amb més suport social o menys, tenen a les seves mans la presa de decisions en temes tan transcendentals com el redimensionament de l’Administració. També hi ha sindicalistes del funcionariat, col·lectiu especialment sensible a totes aquelles accions que en aquest àmbit es prenen. I finalment també hi ha la presència de professionals que intenten analitzar l’Administració des de la seva vessant històrica, des del punt de vista de l’advocacia o la sociologia, així com economistes i, finalment, periodistes, que al cap i a la fi no deixem de ser els cronistes a temps real dels canvis que poc a poc es van gestant en aquest àmbit. 
 
El títol de la meva ponència, La comunicació política a Andorra, pot semblar a simple vista una mica allunyat de l’objecte d’anàlisi. Però no cal oblidar qui hi ha al darrere de tot això: els polítics. Aquests són els que han d’aglutinar el consens popular i concretar-lo en mesures que facin de l’Administració pública una eina al servei de l’Estat, els que han de consolidar l’entramat de garanties per a reconèixer els drets, però també dels deures dels treballadors de l’Administració, i els que, per sort o per desgràcia –en el cas d’una societat democràtica, és evident que per sort– acaben votant al Consell General aquells articulats directament vinculats amb el futur de camps com el de la funció pública. 

I és per això que em centraré, des d’un punt de vista intermig entre els polítics i la societat, en la manera com aquestes accions s’han de comunicar en una societat moderna on els mitjans de comunicació fan de politja transmissora. Certament, els mitjans són els que juguen un paper clau a l’hora que la percepció pública de col·lectius com el dels funcionaris no posi en risc la necessària cohesió social com a resultat d’una incorrecta comunicació pública. No cal oblidar tampoc que una de les vessants de la comunicació política és la comunicació de les corporacions públiques, és a dir, de les Administracions, ja sigui la central o les comunals. I una acció ben plantejada i encertada pot perdre força i valor a ulls de la ciutadania si ha estat incorrectament comunicada. En aquest punt, de ben segur que molts dels ponents tenen experiència, ja sigui per bé o per malament. 

Els polítics han de ser conscients que, en la relació amb els periodistes, la transparència ha de ser el criteri fonamental. Ha de ser una màxima imprescindible en tot fluxe de comunicació. La societat així ho demana. En un context globalitzat, on les noves tecnologies faciliten la interconnexió i la conseqüent riera de fluxos comunicatius en sentit horitzontal, de igual a igual, mitjançant eines 2.0 com Facebook o Twiter, per posar-ne dos exemples, és necessari canalitzar un missatge en sentit vertical, de polític a ciutadà, capaç de condensar d’una manera eficaç les decisions preses en l’àmbit de l’Administració. Decisions que inclouen no només la manera com s’està enfocant actualment l’anàlisi quantitatiu i qualitatiu del col·lectiu de funcionaris, sinó també les decisions que s’estan prenent a l’hora de gestionar els diners públics, de lluitar contra el gran forat de deute de l’Estat i el seu finançament o les accions preses per apropar l’Administració al ciutadà amb eines com les virtuals, per posar-ne tres exemples molt bàsics i actualment en boca de tothom. 

Aquestes línies d’acció respecte l’Administració de les que la gent parla a peu de carrer són les que, en termes periodístics, es correspondrien amb els ítems que conformen l’agenda temàtica dels mitjans de comunicació, aquells temes que han passat el filtre del gatekeeper o guardià de la porta, un terme que Kurt Lewin ja va encunyar al 1947, quan els mitjans a l’abast de la ciutadania no s’assemblaven en pràcticament res als actuals. Però en qualsevol cas, cal entendre que els polítics, els agents de decisió en l’àmbit de l’Administració, han de satisfer no només les demandes de transparència de la ciutadania, sinó també dels periodistes que, en l’exercici de la seva feina, han de manipular, en el sentit més neutre de la paraula, els missatges d’aquests emissors de comunicació. 

I em centraré a partir d’ara en aquesta relació en molts casos conflictiva entre polítics i periodistes, o periodistes i polítics, com preferiu. Després d’haver enquestat els responsables de les seccions de Política dels diferents mitjans de comunicació andorrans, i d’haver parlat també amb els principals canals o mitjancers amb la premsa de les tres formacions amb representació parlamentària a Andorra –PS, CR i ApC– puc afirmar-vos que el Principat no s’allunya de la dinàmica dels nostres països veïns en el sentit que tots, tant emissors com receptors, són conscients que la línia editorial és una realitat amb la qual s’ha de conviure. Qui no accepti aquestes regles de joc en l’entramat comunicatiu, s’equivoca. Les societats democràtiques, amb l’evolució dels mitjans de comunicació, han anat experimentant com les perspectives mitjançant les quals s’enfoca un mateix tema poden variar perfectament. 

En aquest sentit, cal dir que si bé els periodistes reben i transmeten, rebem i transmetem, aquestes informacions amb diligència pel que fa a les principals dades, en aquest procés també juguen un pes important, en aquest cas en l’enfocament, les diferents línies editorials. No cal posar-se les mans al cap. Sempre i quan es respecti la fidelitat al missatge principal, a fet en qüestió, els polítics andorrans han de procurar no trencar els fluxos comunicatius amb els mitjans, doncs aquests, com havíem dit, són la principal politja transmissora en les decisions preses en àmbits com el de l’Administració. I cal reconèixer que els polítics andorrans, en comparació amb els països veïns, encara no han acabat d’entendre, conviure o, com a mínim, acceptar aquesta realitat dels mitjans. 

Posaré un exemple molt clar, un dels que inclou l’estudi sobre la gestió de la comunicació política a Andorra que vaig elaborar recentment per a la Universitat Autònoma de Barcelona. Entre els diferents rotatius d’Andorra –Diari d’Andorra, El Periòdic d’Andorra, Bondia i Més Andorra– els redactors tenen una percepció evident que els mitjans de comunicació adquireixen línies editorials diferenciades com succeeix a Espanya i França, un fet que demostra la consciència global, independentment de les propietats dels mitjans, que l’entramat periodístic viu immers en una separació ideològica (veure taula 1). Entre els redactors de la informació política dels mitjans audiovisuals –on hem fet una acotació a Andorra Televisió, Ràdio Nacional i Ràdio Valira– succeix el mateix, tot i que en aquest cas de manera menys clara a causa d’unes dinàmiques en què el contingut ideològic perd pes davant les necessitats logístiques del llenguatge televisiu o audiovisual, que delimita molt el temps i els matisos que d’una informació política es pot extreure (veure taula 2). Finalment, a l’agència de notícies, aquesta percepció és menys clara, ja que arreu aquest tipus d’agents intenten mantenir una posició més neutra pel fet que són receptors al temps que emissors de tot l’entramat de mitjans (veure taula 3). 

I després de veure tot això observem també que els polítics, els emissors d’aquesta comunicació, també tenen consciència majoritària d’aquestes línies editorials, sense que aquest fet suposi una pèrdua total de la confiança en la professionalitat dels periodistes (veure taula 4). D’alguna manera, els polítics poc a poc van assumint que un tractament no sempre afí als seus plantejaments no és sinònim d’un mal professional al darrere, sinó de la dinàmica de comunicació en sí mateixa. Diferent és la percepció que les informacions transmeses són tractades amb fidelitat als diferents mitjans de comunicació, i és que, evidentment, mai plou a gust de tothom. 

Però especialment significatiu és un dels punts en què polítics i periodistes mostren un elevat grau d’entesa. Es tracta, precisament, del punt al què ens havíem referit introductòriament, el de la transparència. Els polítics assenyalen que no han de comunicar el 100% de les seves accions, és a dir, que no és necessària una gestió de la comunicació que passi per un fluxe il·limitat de missatges indiscriminats en direcció cap als mitjans. Però curiosament, i a diferència del que podia semblar, veiem com els mitjans, tant els escrits com els audiovisuals, entenen aquest fet. I no només ho entenen, sinó que ho accepten. Entra dins les regles del joc. Tot això gira entorn una tendència que no s’escapa a la dinàmica dels països veïns en què els mitjans de comunicació estan cada cop més caminant cap aquesta acceptació de les línies editorials que no ha d’anar en detriment d’una informació de qualitat. Però, si ens tornem a situar en l’altra banda d’aquests fluxos de comunicació, és a dir, en els polítics, observem que encara hi ha molt camí a recórrer, ja que els dubtes sobre la “professionalitat en la gestió” per part dels periodistes adquireix consideracions més negatives. A mesura que la comunicació política es vagi professionalitzant a Andorra, tot equiparant-se als nivells d’una activitat periodística més consolidada després de molts anys de bagatge, els gestors de l’Administració pública, és a dir els emissors de comunicació política, haurien de percebre que el periodista, aquella politja transmissora a la què ens havíem referit, no és menys professional pel fet de no fer sempre el joc als missatges polititzats.

I és aquí on trobem el perquè d’aquesta relació contradictòria però necessària entre polítics i periodistes. Els primers, no poden prescindir dels segons per projectar davant la ciutadania aquelles accions que li afecten directament. Però al mateix temps, els segons, és a dir els periodistes, també necessiten d’una Administració transparent capaç d’emetre amb una certa rutina aquelles informacions necessàries per a omplir telenotícies, butlletins o pàgines de diari. I en aquest cas, no val sempre una informació banal, sinó que a mesura que passen els anys, els periodistes cada cop reclamen informacions de més qualitat, capaces d’atreure les seves audiències i d’aportar un valor afegit. Si tornem a la línia editorial, doncs, una de les conclusions més lògiques és que els mitjans amb què més sintonia hi hagi en la branca ideològica siguin els conseqüents altaveus amb una major eficàcia. Entra dins el joc democràtic. 

L’Administració pública andorrana viu avui en un context de canvi. I aquests canvis s’han de comunicar coherentment a la ciutadania, amb uns missatges clars que siguin capaços de superar les limitacions que en molts casos originen els enfocaments ideològics dels diferents mitjans. Hi ha, d’altra banda, dues opcions. Una, la de continuar la dinàmica seguida fins ara on les informacions siguin difoses en molt comptades ocasions i, en molts casos, originant incertesa entre els agents implicats en la reforma de l’Administració. I una altra opció és prendre i comunicar aquestes decisions polítiques des de la consciència que l’entramat divers de mitjans de comunicació no és un fre, sinó una riquesa de tot sistema democràtic i amb el qual s’ha de conviure, millorant al mateix temps la fluïdesa i les rutines diàries en un àmbit que s’ha de professionalitzar. 

Dues són les opcions, com dues són les maneres d’enfocar la comunicació política per part dels agents de decisió. D’aquest enfocament depèn la percepció ciutadana de gestió en l’àmbit de l’Administració pública, però també, no ho oblidem, la necessària cohesió social en un microestat com l’andorrà. 

Marc Rodríguez
Periodista i Màster en gestió de la comunicació política i electora

Taules 1, 2, 3 i 4